Final de temporada
¡Hola! Bienvenidos a 15-0
Mientras escribimos esta newsletter, la mayoría de los tenistas ya están tirados en alguna playa de las Islas Maldivas (probabilidad 99,5%), munidos de su trago de preferencia. La evidencia sugiere que las 8.000 horas de vuelo hasta la mitad del Océano Índico, después de haber pasado 40 semanas arriba de un avión por motivos laborales, se mitigan con las generosas invitaciones que reciben de los hoteles y resorts locales. Mientras más fotos y referencias al hotel haya en los posteos de Instagram, más dadivosa habrá sido la invitación.

El domingo 16 de noviembre, con la gran victoria gran de Jannik Sinner (calma, ya vamos para allá) en Torino, prácticamente, se acabó la temporada 2025 de la ATP (restan por jugarse la final de Copa Davis y la NextGen ATP Finals). La WTA ya había terminado el 8 (las mujeres somos así, más organizadas). Los torneos finales de cada año se conocen como WTA Finals Riyadh y Nitto ATP Finals. Reúnen a las parejas de dobles y a los singlistas ubicados en los ocho primeros lugares del ranking de cada circuito profesional. Los jugadores se subdividen en dos grupos de cuatro y en cada uno de ellos se adopta el formato round-robin (todos contra todos; cada tenista, ya sea de singles o de dobles, juega tres partidos en esta ronda). Los dos primeros de cada grupo se cruzan en semifinales y los vencedores disputan la final. En caso de empate en los grupos, gracias a (o por culpa de) la forma de llevar el puntaje en el tenis, las posibilidades son incontables.
WTA Finals Riyadh
Las WTA Finals se llevaron a cabo entre el 01 y el 08 de noviembre. La sede del torneo, al igual que en 2024, fue el King Saud University Indoor Arena, ubicado en Riyadh, la capital de Arabia Saudita. Según las propias jugadoras, el torneo mejoró sustancialmente con respecto al año pasado. El público estuvo más compenetrado (este año conocían a las tenistas e incluso tenían favoritas) y las instalaciones eran amplias y cómodas, según comentaron Madison Keys y Jessica Pegula en su podcast The Players Box.
También compartieron un detalle interesante sobre la tradicional foto de gala de las jugadoras. En Riyadh, tanto el año pasado como este, las fotografías se tomaron en lugares cerrados. Las críticas no se hicieron esperar: si la idea es “promover el tenis en la región” ¿Por qué esconder a las tenistas? Keys y Pegula coincidieron, Madison quería hacer la sesión fotográfica en el desierto, con las jugadoras descalzas. Entre las fotos al aire libre y Madison Keys se interpusieron las “sensibilidades culturales”: las jugadoras no pueden andar por la vida descubiertas, salvo en la cancha mientras juegan los partidos. Tan consideradas son las autoridades saudíes que el año pasado le garantizaron a Daria Kasatkina que podría participar en las Finals e incluso compartir la habitación con su prometida. El desembarco de la WTA en Riyadh, como les encanta escribir a los cronistas de política, es producto de una larga serie de eventos desafortunados, pero quedará para otra ocasión.

Vayamos al grano. Este año, los grupos de singles fueron denominados Stefanie Graf y Serena Williams, en reconocimiento a las máximas ganadoras de las WTA Finals (cinco veces cada una) y, tras el sorteo, quedaron conformados de la siguiente manera:
El elenco fue estelar: todas, excepto Jasmine Paolini y Amanda Anisimova, son campeonas de Grand Slam y ganaron al menos un Masters 1000 este año. Las chicas no nos defraudaron, lograron sacudirse la presión, el cansancio y desplegar todo su talento. Vimos partidos de altísimo nivel, Pegula-Sabalenka, Anisimova-Swiatek y las dos semifinales (Pegula-Rybakina y Anisimova-Sabalenka), llenos de grandes jugadas, drama y tiros ganadores. La final también fue excelente, aunque no haya habido tercer set.
Estos torneos de final de año no siempre concluyen con la consagración de la número 1 del mundo. Dependen del tipo de superficie, del momento tenístico de cada competidora y de la energía que les va quedando a las tenistas, tras una larga temporada. Algunas llegaron a Arabia Saudita con la reserva de la reserva (Iga), otras con rachas positivas (Paolini, Pegula y Rybakina) y otras con dudas sobre su presente tenístico (Gauss).
La vencedora de esta edición, Elena Rybakina fue, qué duda cabe, la mejor jugadora desde la primera bola hasta la última. La confianza y las horas de tenis que acumuló durante su exitosa gira asiática la acompañaron a Riyadh. Apuntalada por su servicio, el mejor del circuito femenino, y su revés a dos manos, Rybakina terminó invicta: ganó los 5 partidos que disputó y sólo perdió 2 sets en su camino a la victoria. Sirvió 15 aces en su semifinal contra Pegula y 13, en la final ante Sabalenka. Aryna no se vio cómoda en ningún momento del partido. Rybakina tiene tanta o más potencia que ella en sus golpes de fondo y, por ende, la posibilidad de robarle la iniciativa a Sabalenka.
Por supuesto, Elena celebró su triunfo con la efusividad que la caracteriza. En comparación, Jannik Sinner nos recuerda a Tardelli en la final del Mundial del 82.
En el video podemos ver el (deprimente) festejo con veda de alcohol, prohibido en Arabia Saudita (un juguito de uva, al menos, le podrían haber rociado):
Con esta victoria, Rybakina, además de la copa, obtuvo el mayor premio monetario de la historia del tenis profesional femenino: USD 5,235 millones (pocket money!). Terminó de forma óptima un año difícil, signado por el conflicto entre la WTA y su coach (¿Y novio?) Stefano Vukov. Ella siempre lo ha defendido y asegura que los maltratos denunciados nunca ocurrieron. En efecto, el momento más comentado de la final (y desafortunadamente del torneo) fue la negativa de Rybakina a posar con la CEO de la WTA, Portia Archer, en protesta por las acciones de la organización. Muy armonioso todo.

Aryna Sabalenka. La número uno del ranking WTA y la jugadora más consistente de los últimos 12-18 meses; sin embargo, dudamos que haya quedado conforme con su temporada 2025. Sólo ganó 1 de las 3 finales de Grand Slam que disputó y no pudo alzar el trofeo de la WTA Finals.
Influenza. Otra de las protagonistas del torneo: nuestra Jasmincita y Madison Keys se contagiaron apenas pusieron un pie en Arabia Saudita. Debieron entrar a la cancha en estado semi-catatónico y con fiebre en el caso de Paolini. Una pena, especialmente para Jasmincita que venía de una gran gira asiática.
Jessica Pegula. Deberíamos nombrarla más seguido en 15-0, siempre está merodeando las instancias finales de los torneos y este no fue la excepción: Rybakina necesitó 3 sets y 15 aces para vencerla. Si no ha ganado un Grand Slam es por la falta de un arma letal (el revés de Anisimova o el drive de Sabalenka, por ejemplo) que le permita cerrar los puntos. Nos gustaría verla en la red más seguido, volea muy, muy bien.
Amanda Anisimova. A principios de 2025 estaba en el puesto 36 del ranking y le dijo a su agente, un poco en broma, un poco en serio, que su objetivo era clasificar a lasWTA Finals. No solo lo logró, estuvo a un set de jugar la final. Este ha sido el año de consolidación del potencial de Amandita.

Amanda festeja después de haberle ganado a Iga Świątek en un partido vibrante (el mejor del torneo y top 20 del año). Fuente: WTA.com.
Nitto ATP Finals
Olé, olé, olééééééé… Sinner, Sinner… fue el sonido más escuchado durante las finales en Torino (y en nuestros hogares). No importaba si estaba en la cancha o no. Bastaba con que su cara apareciese en las pantallas de la Inalpi Arena, sede del evento, para que el público comenzase a corear su nombre, para felicidad del resto de los jugadores que estaban jugando sus respectivos partidos.
El idilio de Jannik Sinner con Italia, más allá de algún comentario desubicado sobre su renuncia a la Copa Davis, sigue intacto y en ascenso. Hoy en día, el tenis es la principal fuente de satisfacciones deportivas de ese país. La final del domingo 16 fue el evento deportivo no futbolístico más visto desde 2015: 7 millones de espectadores con más de 36% de share.
El ambiente durante todo el torneo fue eléctrico, la energía traspasaba las pantallas. Los partidos, singles y dobles, se jugaron a estadio lleno. Las ATP Finals “se tomaron” Torino; hubo eventos con la prensa, con el público y los tenistas se sacaron la foto oficial de gala en el centro de la ciudad. Qué bonito sería ver este despliegue con las WTA Finals (perdón, no nos distraigamos).

Los grupos, cuya composición final solo se conoció el día antes del comienzo del torneo, nombrados en homenaje a Jimmy Connors y Björn Borg eran, en teoría, los siguientes:

A diferencia de las WTA Finals, en las que había 4 o 5 jugadoras con posibilidades reales de levantar la copa, la mayor interrogante en Torino era quién acompañaría a Jannik Sinner en la final, dado su récord en canchas indoors: no pierde un partido en ese tipo de cancha hace dos años (31 partidos en fila).
Nuestro cucciolo Sinner, al igual que en 2024, ganó el torneo sin perder un solo set y el único quiebre de servicio lo recibió en la final ante Carlitos. Jugó un tenis valiente, preciso y letal durante todo el torneo, pero guardó lo mejor para el último día: a sus golpes de fondo quirúrgicos les agregó globos, segundos saques de más de 180 Km/h y dropshots. Para regocijo de Daniel Orsanic, que no pierde oportunidad para criticar hasta el ritmo respiratorio de Sinner, pidió el aliento del público con el dedito en la oreja.
Alcaraz jugó un gran partido, pero este tipo de canchas se adecua mejor al estilo de juego de su rival y quedó en evidencia a lo largo del encuentro. De todas formas, ambos tenistas se llevaron de Torino lo que habían ido a buscar: Alcaraz ganó los partidos necesarios para concluir el año en la cima del ranking ATP y Sinner defendió su título de 2024. Además, se convirtió en el jugador más joven en llegar a las cuatro finales de los torneos de Grand Slam y de las ATP Finals en un mismo año.

Por suerte para los jugadores y para todos, realmente, el festejo en la Inalpi Arena incluyó unas cuantas botellas de espumante:
Lorenzo Musetti. Llegó a Torino casi sin bañarse, tras una semana en Atenas, a donde había acudido con la obligación de ganar el torneo, a fin de asegurar su clasificación a las ATP Finals. El pobre Lollo se quedó corto: perdió la final de Atenas en tres sets, pero por fortuna para él, su rival le informó durante el saludo en la red, lo que todos suponíamos, que no jugaría las ATP Finals. Musetti no pasó la fase de grupos, pero protagonizó el mejor partido del torneo, junto con Alex de Minaur. Cuando el partido ya parecía terminado, el aliento del público, y los nervios de Alex, ayudaron a Lollo a recuperar el quiebre de servicio y, a la postre, llevarse el triunfo por 7-5 en el tercer set.
Felix Auger-Aliassime. Confirmó su buen momento tenístico, quedó segundo en el Grupo Borg, detrás de Sinner, y ascendió hasta el quinto puesto, su mejor posición, en el ranking ATP. Durante el torneo también les dio a entender a sus colegas, de la forma más educada posible, que le parecen una tropa de quejosos, ya que nadie los obliga a jugar.
Alex de Minaur. El otro semifinalista, nos recuerda un poco a Jessica Pegula. Lucha hasta el último punto, tiene excelentes desplazamientos y volea muy, muy bien, pero también le falta ese tiro ganador decisivo. Se ha convertido en el David Ferrer de Jannik Sinner: en Torino sumó su decimotercera derrota consecutiva. De Minaur asegura que sabe qué tiene que hacer para derrotar a su némesis, el problema es que no logra llevarlo a la práctica.
Taylor Fritz. Jugó como nunca, perdió como siempre. Taylor va a soñar hasta el 2050 con ese drive que jugó directo a la raqueta de Alcaraz en el segundo set, si la hubiese cruzado habría tenido breakpoint a favor. Durante el partido, en el que Fritz dominó hasta ese momento, quedó clara la diferencia entre un gran jugador y un campeón.
¿Alguien se atreve, seriamente, a pronosticar un vencedor distinto de Jannik Sinner o Carlos Alcaraz para el próximo Abierto de Australia? Este año, ganaron todos los torneos en los que ambos estuvieron en el draw. La cantidad de puntos que separan al número 3 del mundo (el amigo de la casa, Alexander Zverev) de Jannik Sinner es mayor que la diferencia entre Zverev y el tenista ubicado en el puesto 1000 del ranking.
¿Vieron que todos juntos lo íbamos a lograr? Una vez más hemos llegado al final del calendario tenístico y con nuestro jugador favorito campeón de las ATP Finals. Esperamos ver a Iga triunfante en 2026.
Pronto nos reencontraremos con el resumen de 15-0 con lo mejor (y lo peor) del año. Antes de la foto de rigor, les dejamos estas de Jamie Murray (hermano de Andy y ex número 1 del mundo en dobles) que viajó a Buenos Aires para el recital de Oasis y aprovechó para regalarle una entrada a un músico callejero, que seguramente se enteró en ese instante de la existencia de Jamie. No esperábamos menos de un hijo de nuestra querida Judy.












Hola, chicas. Como siempre, no esperaba menos de Uds., quedé muy bien informada con su letter. Los detalles sabrosos le agregan ese plus a sus comentarios. Me encanta leerlas. Un abrazo!